La Señora Razón

Hay un amplio espacio entre la razón y el sentimiento; ellas no son buenas compañeras. Cuando el sentimiento se dispone a abrir sus alas para emprender vuelo, aparece la razón con su característico raciocinio de los riesgos que le llevará emprender dicho vuelo, el tiempo que tardará en llegar a su destino y los obstáculos que deberá de atravesar.

Así de irónica es la vida, el sentimiento nos dice que demos todo por el amor, que emprendamos un viaje sin rumbo como si fuésemos un barco sin brújula.

El sentimiento nos dice amemos con locura y amemos como si fuera el último día, el último suspiro, un último beso. Sin embargo, la razón nos recuerda las heridas que nos provocaron en el pasado, nos ata en nuestros recuerdos dolorosos. La razón es una señora sin corazón, ya que nos impide amar, soñar y entregar el corazón.